Hoy en mi blog veremos algo muy interesante y una tendencia que a día de hoy es muy importante y que siempre lo ha sido, lo creamos o no. Hablaremos un poco sobre la moda en el S.XVIII.
La Revolución Francesa (1789-1799) ha sido tradicionalmente considerada como el indicador del final de una época histórica y el punto de arranque de una nueva etapa: la Edad Contemporánea. Fue un periodo de flujo político y social, donde el rey tenia el poder legislativa, judicial y político. Finalizó con el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte.
El análisis de la belleza y moda durante el siglo XVIII debe realizarse desde el punto de vista de una etapa muy importante previa a la Revolución Francesa en donde el estilo dominante es el Rococó.
Es durante este siglo cuando la figura del Couturier (costurera diseñadora), comienza a imponerse, y la confección de la ropa de las clases acomodadas quedará en manos de verdaderas creadoras, que ya no son costureras anónimas, si no que serán reconocidas por su estilos.
Rose Bertin fue la primera figura diseñador estrella y a ella le debemos por un lado, la revolución que se produjo en la moda a partir del siglo XVIII y el papel social que desde entonces desempeña la misma y por otro lado, el que París sea considerada la capital de la moda.
En 1789 con la Revolución Francesa se produjo un profundo cambio en la estética de la moda y el material favorito pasó de la seda al sencillo algodón. Se produjo mayormente por la crisis económica nacional
Durante la Revolución surgieron nuevos estilos de moda, reflejando la cambiante situación política, el atuendo clásico, como el “traje a la francesa” se seguía utilizando como traje oficial de la corte. En lugar del calzón y las medias de seda que simbolizaban la nobleza, los revolucionarios franceses se pusieron pantalones largos llamados “sans-culottes”.
Aparecieron los llamados “incroyables” en Francia. Los cuellos extremadamente altos caracterizaban su vestimenta, además de grandes solapas dobladas hacia atrás, chalecos chillones, corbatas anchas, calzones, cabello corto y bicornios en lugar de tricornios. El estilo griego clásico desapareció junto a las armaduras y corpiños. Los escotes se redondean, el talle sube hasta debajo del pecho y las faltas caen sin forma y arrastran una pequeña y elegante cola. El estilo imperio se caracteriza por tener un corte bajo el busto que, al mismo tiempo, lo recoge y le da soporte. Deja suelta la cintura sin entallar la figura, dando como resultado una línea delicada y femenina. La belleza de la mujer pasa por diferentes etapas, de una mujer que comienza a liberarse del corsé y empieza a ser una mujer libre y sensual.

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